"PARA UN BUEN VINO, UNA BUENA TIERRA"

Pequeño pueblo con su gente con costumbres, generosa, dedicada y de enorme corazón, con el mismo con el que se siembras sus productos, la uva su más grande resultado de aquel empeño y dedicación con la que se siembra y se cosecha cada planta, cada racimo y cada uva.
Su generoso clima nos recibe siempre con un sol radiante, que inocula un conjunto de sentimientos al momento de explorar su gran riqueza arqueológica, ecológica y cultural. Sus dos mil hectáreas de cultivos son irrigadas por un transparente riachuelo que permite dar vida a un enorme ejército de racimos de uvas.
Quién podría imaginar que entre cerros, solitarias llanuras y un hermoso cielo se esconde un paraíso formidable. Cascas, es un verdadero jardín del Edén que está a la vuelta de la esquina en un terreno fértil donde las plantaciones de uva se levantan vigorosas alimentándose de la sagrada madre tierra.
Esconde entre sus grandes terrenos una cultura vinícola que se va conservando y mejorando generaciones por generaciones, mostrando sus lindos paisajes que asombran a todos aquellos visitantes que llegan.
LA RUTA DEL VINO
En las principales calles de Cascas, se recorre un trayecto denominado la “Ruta del vino”, el cual nos lleva a visitar las diferentes bodegas donde se prepara vino artesanal, y en cada una de ellas se puede observar los diferentes procesos de elaboración que pasa la uva para convertirse en vino.
Esta ciudad vitivinícola tiene extensos viñedos donde la mayor parte de los pobladores se dedican a la siembra y cosecha de la vid que dura en un promedio de 12 a 14 meses; y sus variedades son la uva Italia, Red Globe, Gross Colman, Alfonso Lavallet, Quebranta, Borgoña y otros.
El cultivo de la uva en Cascas ha ayudado a mejorar el nivel de vida de sus pobladores, y es uno de los cultivos más rentables; y por hectárea de terreno se puede obtener desde 15 mil a 20 mil kilos de uva.


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